Vivero El Mallín, perteneciente a CONAF, produce alrededor de 400 mil plantas nativas y exóticas, convirtiéndose así en el vivero más grande la región, que da empleo a 55 personas de manera activa y se proyecta que a fin de año alcance un número cercano a las 700 mil.

En este sentido, se convierte en un gran espacio de interés educacional, pues año a año las unidades pedagógicas de la comuna programan visitas para recorrer las dependencias y también ver in situ la esforzada labor de sus viveristas, en verano o invierno.

El jefe provincial de CONAF Aysén, Erwin Toledo Quinteros, explica que las visitas de jardines, colegios, liceos e incluso universidades, siempre serán bienvenidas pues fomentar las enseñanzas ligadas al medio ambiente es algo muy importante para la institución. “Lo importante es que podamos transmitir la educación ambiental hacia los niños que son la base de la sociedad, donde podamos entregarle conocimiento, destacar la importancia de un árbol, del medio ambiente, del cuidado del mismo, sobre todo en este tiempo cuando estamos con problemas de cambio climático” argumentó.

De esta forma, el programa 4 a 7, perteneciente al Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (SERNAMEG), visitó El Mallín con sus equipos de la escuela Litoral Austral y poetisa Gabriela Mistral, dando como resultado una experiencia única e inolvidable para los niños, quienes se mostraron muy sorprendidos por no saber que era un vivero y cómo este ayudaba al entorno natural.

Fanny Arraño Vera, coordinadora del programa en escuela Litoral Austral, explica que en el mes de julio es cuando más intensifican las labores, puesto que los niños no tienen quién los cuide en casa y que esta visita obedece a un taller ecológico que tuvieron hace unas semanas atrás. “Los niños generalmente tenían dudas de cómo crecen los árboles, cómo permanecen en vida las plantas, entonces nos motivó venir a consultar y que ellos vean presencialmente como se realiza todo este proceso acá en CONAF, que fue una instancia que nos favoreció hoy día y nos pareció muy bueno el trabajo que realizan, la metodología muy interesante, yo creo que para los niños también aparte de llamativo para ellos, yo encuentro que también fue un aprendizaje” agregó Fanny.

“Nuestra visita a CONAF es porque en la escuela, aparte que tienen el taller medioambiental, los niños les gusta cuando plantan los arbolitos y la experiencia vivida acá con ellos, bueno ellos se van más que felices, estoy muy agradecida de todo” expresó Romina Toledo, coordinadora en escuela poetisa Gabriela Mistral quien se acercó al vivero en compañía de 12 niños que terminaron la jornada en el quincho de CONAF para tomarse fotos con Forestín, quien es el símbolo de protección de la institución hace ya 43 años.