Ante autoridades civiles, militares y fieles de la región el Obispo Vicario Apostólico de Aysén, Luis Infanti, presidió la solemne liturgia del Te Deum 2019, haciendo un llamado a procurar un corazón sensible al dolor que nos rodea, y el que provocamos a las personas y a nuestra casa común.

Coyhaique.- Tras reflexionar sobre el evangelio que proclamó el pasaje de la viuda de Naim (Lucas 7, 11 – 17), y preguntarse por quienes son las madres que sufren hoy en Chile, el Vicario Apostólico de Aysén dijo: “…en un mundo cada día más tecnológico, científico, mercantilizado, corremos el peligro y la amenaza de deshumanizarnos”, y por eso “necesitamos un ‘suplemento de corazón’, de compasión, con un corazón que late sensiblemente con el dolor que nos rodea y con el dolor que provocamos”.

“El Alma enferma de Chile —agregó Infanti— necesita ser tocada por Jesús, para sanar nuestras heridas, sanar nuestros orgullos y odios, romper nuestras indiferencias, promover la cultura del diálogo y de las buenas prácticas, porque ‘el otro’ es nuestro hermano, necesitado de nuestro amor y de nuestro servicio generoso y solidario, no es una amenaza y menos un enemigo a marginar y destruir”.

“Por eso —insistió el padre Obispo— necesitamos un ‘suplemento de corazón’ para aspirar a los más nobles ideales del compartir, de la felicidad profunda y duradera, de la comunión y de la fraternidad, de ideales y sentido de vivir y construir, todos juntos, una tierra copia feliz del Edén, un pueblo valiente, luchador, con las semillas de la confianza y de la esperanza”.

“Por eso hoy estamos aquí para orar a Dios, convencidos que desde la Patagonia construimos Patria/Matria porque queremos ser un ejemplo de Reserva de Vida para toda la Humanidad”, afirmó.

Tras la oración final, los asistentes al Te Deum 2019 se dirigieron al tradicional desfile de las Fuerzas Armadas —en la Plaza Condell frente a la Bandera Bicentenario— donde se vivió, junto a cientos de personas, otro solemne momento de estas Fiestas Patrias 2019.