El funcionario recordó que tras percatarse de la pequeña, no dudó en ingresar al destruido habitáculo del móvil, hablándose y brindándole calor, acciones que fueron fundamentales para mantenerla despierta y salvarle la vida.
“La misión era rescatarla y sacarla con vida (…). Esa menor tenía que sobrevivir”.
Coyhaique.- La mañana del domingo -alrededor de las 09:15 horas- una alerta radial por parte de la Central de Comunicaciones (Cenco) sobre la caída de un vehículo a las gélidas aguas del río Simpson en Coyhaique, motivó la concurrencia del Grupo de Operaciones Policiales Especiales (GOPE) de Carabineros, quienes en forma inmediata se trasladaron hasta el km. 5 de la Ruta CH-240.
Al llegar al lugar, el funcionario junto a miembros de su patrulla, divisaron en el fondo de un barranco y sobre el lecho del río Simpson, un vehículo volcado y semisumergido, siendo visible las ruedas y la parte inferior de la carrocería.
“Bajamos con equipo de cuerdas para proceder a su revisión, momento en que divisamos un cuerpo femenino en su interior y comenzamos a realizar maniobras para proceder a retirarlo”, recordó el Sargento 1ro. José Muñoz Peña del GOPE Aysén.

Socorro oportuno
Mientras el personal efectuaba tareas de anclare y sujeción del vehículo con la finalidad de evitar ser arrastrados por la fuerte corriente, instante en que el carabinero miembro de este Grupo especializado se percató de la presencia de una menor que estaba con vida bajo uno de los cuerpos.
“Ante esto y sin dudarlo, ingresé al interior del vehículo para socorrer a la menor, toda vez que en cualquier momento el vehículo podía ser arrastrado por la corriente, mientras mis otros colegas comenzaron a forcejear las puertas para brindarle la seguridad y extraerla rápidamente”.
Oriundo de la ciudad de Santiago, con 22 años de servicio de los cuales 16 los ha cumplido en esta especialidad, el Sargento 1ro. Muñoz ha participado -a lo largo de su trayectoria- en más de 30 rescates de similares características, quien recordó que ante esta situación, no dudó un minuto en ingresar a través de una ventana al interior deformado habitáculo del vehículo.

“Tenía que sobrevivir”
“Tomé a la niña, le hice cariño y le froté sus manos porque estaba con hipotermia. Tomé sus manitos, la abracé, le di calor en su espalda, le hablé, le dije que me mirara y que no se durmiera. Le hice cariño en su carita y en todo momento estuve con ella, pensando siempre que esa menor tenía que sobrevivir”, recordó con profunda tristeza y congoja por la situación vivida por la pequeña y su familia.
“Siempre tuve la lógica que si el vehículo se iba, yo me iba con ella. La misión era rescatarla y sacarla con vida, ya que estaba ida y su mirada estaba perdida, por lo que le hablaba para que me mire y no se duerma mientras la tenía abrazada en el sector del portamaletas para darle calor”, relató.
Felizmente el vehículo no cedió y el personal logró abrir el portaequipaje, logrando extraerla. “Yo por nada del mundo la iba a soltar”.
Transcurridos unos minutos, personal del Samu descendió al lugar, siendo abrigada e ingresada a una camilla, momento para el cual la menor estaba más activa.
“La sujetamos a la camilla y le colocamos una manta para cubrirla y darle calor. Posteriormente –entre todos- mediante cuerdas la sacamos hacia la ruta, el Samu la tomó y le brindó los primeros auxilios y, por lo que sé, se encuentra bastante bien”, dijo esperanzado.
El rescatista del GOPE agradeció el trabajo del Samu, Bomberos y todos quienes cooperaron en esta valerosa acción.
“Encontramos una niña, la rescatamos con vida, eso a mí me fortalece y también a nuestro Grupo como personas”, finalizó.