Para el público general, sin duda, no es algo que suene apetitoso. Los especialistas en temática social, en cambio, aplaudimos que se haya materializado y que se nos haya invitado a sentarnos en ella junto a actores claves para ir en ayuda de los más vulnerables: las personas en situación de calle, que viven en condiciones de precariedad material e higiénica, en completa exclusión, padeciendo maltrato, discriminación y violencia, y los adultos mayores en abandono, todo agravado ahora por la pandemia.

La buena noticia es que esta mesa de especialistas ha logrado instalarse en cada región, lo que es central para dimensionar necesidades, según la realidad de cada territorio. No es lo mismo estar en calle en Aysén que en Arica, y eso que es obvio, bien pudo pasarse por alto y determinar medidas desde Santiago, iguales de norte a sur, como suele suceder.

En nuestra región, en 2019, había 150 personas en calle y es muy probable que ese número haya aumentado y siga creciendo a causa de la crítica situación económica que ha generado la emergencia y que, entre los más vulnerables, está transformándose en hambre. Hace un mes, en nuestra hospedería invitamos a hacer cuarentena a 34 hombres; hoy permanecen 24. La mitad se fue porque necesitaba “sus monedas”; por intolerancia al encierro y necesidad de consumo, como fue la dramática muerte de Juan Carlos Aguilar, un querido usuario de este programa durante los últimos 15 años.

Hoy es más clave que nunca trabajar en redes, para desatar nudos críticos y facilitar la coordinación entre servicios de atención primaria, intendencia, gobernación, municipios y organizaciones locales de la sociedad civil. Este trabajo, con información georreferenciada, permitirá identificar a esta población riesgosa y trashumante que no es de rápida detección y requiere apoyo y seguimiento. Así podremos resguardar que se mantengan al tanto de las medidas sanitarias y la autoridad sepa de sus problemáticas y se entreguen soluciones eficientes y oportunas.

Sin duda, aplaudimos que exista esta mesa para personas vulnerables, que es imprescindible y está destinada a servir.

Por Francisco Lara, jefa de operación social del Hogar de Cristo