El 09 de noviembre de 1837 se inauguró el Faro “Valparaíso”, que hoy lleva el nombre de “Punta Ángeles”, encendiendo así una historia destellante y fundamental para la segura navegación en nuestro país.

De esta manera se inició la larga historia de los Fareros en nuestro país, especialidad ligada muchas veces a la soledad y aislamiento, pero también a las vidas consagradas al sacrificio y al honor, siendo fundamentales para guiar a los navegantes en zonas críticas de navegación.

Los Servidores Navales que componen los equipos de esta especialidad tienen en sus hombros cientos de historias, las cuales van guiando el quehacer diario de quienes entre mar y soledad desarrollan sus labores, las cuales a pesar de la tecnología aún siguen estando ligadas a la comprensión y dominio de cientos de oficios, así como de la ciencia y técnica más avanzada, siendo una combinación de habilidades que se manifiesta entre el manejo doméstico, como es la elaboración del pan diario, a la mantención de complejo equipo de comunicación satelital, permitiendo el sostén de una red de señalización marítima muchas veces imperceptible para quienes no conocen lo que es navegar.

En la Región de Magallanes y Antártica Chilena la red de faros y señalización marítima es de 628, siendo fundamental para la navegación segura, siendo un factor clave para el sostenimiento de las rutas de comercio y abastecimiento de nuestro país, teniendo un impacto insospechado a nivel mundial, actividad que aporta al Desarrollo Nacional y a la Acción del Estado, como también a la Seguridad e Intereses Territoriales.

La odisea de los fareros fue forjada con sacrificio y superando obstáculos para muchos inimaginables, que hombres como Henry Siemsen y George Slight fueron superando y marcando la ruta, a pesar de las inclemencias que presentaba las inclemencias de nuestra geografía.

De esta forma el Faro Punta Dungeness y el Faro Islotes Evangelistas, desde direcciones opuestas, iluminan la ruta hacia el Estrecho de Magallanes, en donde una red de faros y señalización marítima van guiando a quienes siguen tras cinco siglos la blanca estela que Magallanes y Elcano surcaron en tan importante expedición, hazaña que se repite cada día con el transitar de diferentes naves, pero que es posible gracias a quienes en el pasado construyeron y heredaron al presente una noble función que día a día guía al navegante.