El 27 de noviembre de 1520 la expedición liderada por Fernando de Magallanes culminaba su cruce por el Estrecho, de esta forma comprobaba el paso hacia lo que él denominó Océano Pacífico, siguiendo de esta manera su ruta hacia las preciadas islas de las Especias, configurando de esta manera un hito en la historia de la humanidad.
Magallanes.- Las implicancias de este hecho capital generó cambios en la comprensión geográfica del mundo, lo cual a la larga permitió realizar la primera circunnavegación al globo, con el Nao Victoria bajo el mando de Juan Sebastián De Elcano junto a 18 hombres, historia que sería en parte registrada por el cronista Antonio de Pigafetta.
La expedición en sí, como desafío de organización y planificación significó una enorme empresa, al igual que el objetivo de explorar una nueva ruta hacia el lejano Asia, poniendo al límite las capacidades técnicas y científicas de la época, enfrentando las inclemencias meteorológicas y poniendo a prueba la templanza de aquellos marinos que, hace más de cinco siglos, partieron desde la península Ibérica, a palabras de Tomas Mazón “motivados por la ilusión de ser los primeros y ser parte de una historia épica”.
Los diferentes acontecimientos vividos por la expedición en su trayecto por el Estrecho de Magallanes entre el 21 de octubre y el 27 noviembre nos dan cuenta, según los diferentes registros existentes en la época, de sus temores y esperanzas, así como también de su visión de aquellas tierras que eran desconocidas y no se tenía, hasta ese momento, registro cartográfico.
Sin lugar a dudas un punto de inflexión en la historia sería lo acontecido en Puerto de Las Sardinas, en donde tras la expedición de avanzada de Roldan de Argote se anunciaba el hallazgo de Cabo Deseado, es decir la salida del Estrecho, momento en que los hombres de la expedición de Magallanes “lloraron de alegría”, lo cual fue relatado por Antonio Pigafetta en sus crónicas.
Este acontecimiento motivó a la realización de la primera misa en lo que actualmente es territorio chileno, siendo oficiada por Fray Pedro de Valderrama, lugar que tras 500 años es recordado con la “Cruz de Puerto de Las Sardinas”, señalización marítima y de ayuda a la navegación que significó un esfuerzo público y privado trascendental en el marco de conmemoración de este V Centenario.
Los 500 años del Estrecho de Magallanes representan de esta manera un paso fundamental en la comprensión del mundo, demostrando que el mar es un continuo y que conecta a Chile en una ruta fundamental para el mundo, siendo una senda al futuro, proyectándonos hacia el Pacífico y el Territorio Chileno Antártico, poniendo a nuestro territorio en el conocimiento geográfico mundial, siendo así parte de una historia que es universal.