El Día Mundial para la Prevención del Suicidio se conmemora cada 10 de septiembre, desde el año 2003, con el fin de fomentar compromisos y medidas prácticas para evitar los suicidios, es así que la Policía de Investigaciones, a través de la Jefatura Nacional de Delitos contra los Derechos Humanos y las Personas, mantiene este fenómeno bajo el análisis e investigación permanente.
Coyhaique.- A nivel regional, la Brigada de Homicidios Coyhaique es la encargada de investigar los delitos contra los derechos humanos y las personas, por lo tanto, esta unidad especializada es la encargada de indagar los casos relacionados a este fenómeno.
Cabe destacar que la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ubica a Chile en el puesto número 15 en la tasa de suicidios, por debajo del promedio con una tasa de 10.2 por cada 100 mil habitantes. Sin embargo, en Chile el suicidio está dentro de las primeras causas de muerte entre los jóvenes, principal punto de preocupación debido al aumento de las cifras de suicidio infanto-adolescente en el país. La Encuesta Nacional de Salud estableció que dos de cada 10 personas en Chile tienen problemas de salud mental y 1.800 se suicidan anualmente, siendo el 20,6% jóvenes.
Debido a la realidad demográfica de la región de Aysén la tasa de suicidio es menor que en el resto del país, sin embargo, existen otras condiciones como las geográficas, climáticas y sociales que podrían incidir en el fenómeno.
El análisis realizado desde la Policía de Investigaciones destaca que todas las políticas públicas nacionales e internacionales apuntan que el suicidio es prevenible, en ese contexto, la PDI ha tenido que indagar en el grupo en el que han ido aumentando los suicidios, los adolescentes desde los 15 a los 19 años de edad. En ese grupo etario es donde el suicidio es la segunda causa de muerte, después de los accidentes automovilísticos.
Desde la unidad especializada, entregan algunas recomendaciones para detectar posibles factores de riesgo. En primer lugar, el núcleo principal siempre es la familia y en segunda instancia, donde los niños, niñas, adolescentes y jóvenes también comparten en mayor instancia es con sus compañeros y amigos, por lo tanto, no se le puede endosar la responsabilidad solo a la familia. “Cualquier persona podría estar en condición de detectar algunos factores de riesgo, pudiendo ser un compañero, un amigo o incluso los vecinos, y no necesariamente el núcleo más cercano donde a lo mejor el joven tendría las herramientas para poderlo ocultarlo”, destacó el comisario Mauro Gutiérrez.
El suicidio es considerado un tema tabú, sin embargo, se ha detectado que mientras más personas puedan abordar el tema de la prevención del suicidio, disminuirá la incidencia y la ideación de una persona para cometer un suicidio, enfatizan desde la unidad especializada.
“Lo principal es advertir cambios en el comportamiento, ya sea consumo de alcohol, drogas, aislamiento de familiares y amigos, desgano, cansancio, irritabilidad, perdida de interés, ansiedad, poco ánimo y energía”, detalló el comisario Gutiérrez, agregando que muchas veces entregar una palabra de apoyo, una ayuda u orientación a una persona puede generar un gran cambio en otra persona.
Respecto a los factores de riesgo, el jefe de la unidad especializada informó que un factor común que desencadena la conducta suicida es el sentimiento de desesperanza y poca valorización de la vida, que se puede dar en situaciones tras la pérdida significativa de un ser querido, separación de los padres o problemas familiares, término de una relación sentimental, acoso o violencia en el colegio, rechazo por parte de otras personas, ser víctima de abandono o maltrato físico y psicológico, sentimiento de culpabilidad frente a un hecho grave, abuso de alcohol y drogas, patologías psiquiátricas, entre otros.
Ante este tipo de conductas, es recomendable restringir acceso a sustancias tóxicas, procurar un adecuado tratamiento para depresión y/o alcoholismo, identificar trastornos y ofrecer apoyo, reforzar lazos cercanos, hablando y tratando de entender y ayudar, mantener contacto y seguimiento de casos de intento de suicidio y ser muy observadores.
Además, cabe destacar la importancia de la derivación a la red de apoyo médico en Salud Mental de la región de Aysén, ante cualquier hallazgo o indicio relacionado al suicidio adolescente para iniciar los protocolos de asistencia con los organismos competentes que actúan ante un caso de este tipo. Respecto de lo cual, la PDI, ha mantenido un contacto estrecho con el área de Salud Mental, colaborando activamente en seminarios dirigidos al segmento directivo y de convivencia escolar en la región.