La polilla de la Vid en la Región de Aysén

Estas trampas se encuentran instaladas en predios, casas particulares, fruterías, viveros o cualquier otra área de riesgo.

“En la región de Aysén el monitoreo de vigilancia son negativos a la presencia de la polilla, actualmente la región es un área libre de polilla de la vid. Sin embargo, es importante mantener la vigilancia debido a que los árboles frutales son atractivos para la plaga, sumado a esto altas temperaturas presentadas en esta temporada, lo que hace que Aysén sea muy prospera para el establecimiento de la plaga” señalo el Encargado de Protección Agrícola, Martin Cumian.

Funcionarios y funcionarias del SAG realizan monitoreo de estas trampas cada 10 días, donde se busca detectar de forma oportuna la presencia de ejemplares de Lobesia Botrana (Polilla de la Vid) en los frutales, de manera de activar de forma inmediata el plan de contingencia definido por el SAG.

Normalmente estos insectos se movilizan en fruta con larvas provenientes de zonas afectadas, ya sea en fruta que se comercializa en fruterías como fruta transportada por turistas, por ello la importancia de una detección oportuna”

Cabe señalar que la polilla no afecta la salud de las personas, afecta directamente a la fruta ya que se alimenta de ella provocando deshidratación en esta.
SAG hace un llamado a la comunidad cuando detecte insectos sospechosos afectando su fruta, estas denuncias se hacen directamente en las oficinas sectoriales más cercanas a su domicilio.

Lucila Calderón, usuaria de la comuna de Coyhaique, indica “Me parece muy bien que el SAG se preocupe de nuestros árboles, uno los tiene en sus patios y campos, nunca se sabe si de repente tienen bichos, los funcionarios del SAG, vienen siempre a ver su trampa, que tienen en mi parrón”

La polilla del racimo de la vid o Lobesia Botrana (Lepidoptera, Tortricidae) fue detectada por primera vez en nuestro país en la zona de Linderos, Región Metropolitana. La plaga, originaria de Europa, ataca a uva y arándanos principalmente, su larva provoca un daño directo al alimentarse, produciéndose una pudrición y deshidratación de la fruta, situación que hace disminuir los rendimientos.