Los Adultos Mayores son claramente la población más vulnerable ante el Coronavirus, por eso se debe prestar especial atención a quienes viven solos o sin parientes cercanos, que tienen un bajo nivel socioeconómico y/o condiciones de salud críticas: como deterioro cognitivo, demencia u otras condiciones de salud mental”, hizo hincapié el abogado Eugenio Canales, ¿ Defensor Mayor del Servicio Nacional del Adulto Mayor en la Región de Aysén.

“Es fundamental estar pendientes para levantar alertas sobre su condición y así dar un abuso oportuno a quién corresponda, porque las Personas Mayores son sujetos de derechos, y en esta época de pandemia, las medidas de aislamiento preventivo y obligatorio sacaron a la luz la soledad de los adultos mayores, el desconocimiento general que hay sobre este sector de la población, sus carencias, necesidades básicas insatisfechas y la vulnerabilidad que presentan sus vidas siendo uno de los grupos de riesgo frente al contagio por el covid-19”, explicó Canales.

El Defensor Mayor -que depende del Servicio Nacional del Adulto Mayor-, afirmó que “este distanciamiento físico no debe transformarse en un abandono familiar para los adultos mayores,  siendo un deber moral y legal para la familia otorgarles el cuidado y protección necesaria, especialmente para aquellos que viven solos, y en el caso que aquella no exista, es deber  del Estado y de las demás organizaciones gubernamentales y municipales brindarles la protección necesaria, respetando su autonomía,  sin olvidar que  política pública debe beneficiar a todos los ciudadanos sin distinción.

Las respuestas articuladas entre la familia, el Estado, los municipios y la comunidad deben respetar y fortalecer su autonomía en los servicios de apoyo que se otorguen a las personas mayores y principalmente aquellas que viven solas, fue parte de mensaje a destacara por parte de Eugenio Canales.

“En este último caso no se debe olvidar, que los hijos tienen la obligación de cuidar a sus padres en su ancianidad, en el estado de demencia y en todas las circunstancias de la vida en que necesitaren sus auxilios. Esta obligación legal de cuidado, también denominada por la doctrina como ‘deber de socorro o de protección’, obliga a los hijos de cualquier edad respecto de sus padres y puede extenderse a favor de los demás ascendientes en caso de inexistencia o de insuficiencia de los inmediatos descendientes”, ahondó el Defensor Mayor.

“El ‘deber de socorro’, que puede referirse a aspectos materiales y/o personales, en el ámbito personal supone los cuidados y atenciones directas que un hijo debe prestar a su padre o madre en diversas circunstancias, aunque lógicamente será en la tercera edad o en situaciones de enfermedad donde puede tener lugar una mayor situación de necesidad. En el ámbito material, alude principalmente a cubrir necesidades económicas en casos de precariedad que no pueden ser solventadas total o parcialmente en forma autónoma por el padre; su principal manifestación será el deber de alimentos, bajo las diversas fórmulas en que puede ser satisfecho, por ejemplo: pagando la pensión fijada, recibiendo en su propia casa al padre anciano, costeando la residencia geriátrica o centro asistencial respecto de un padre enfermo o demente, entre otras. En cualquiera de los casos, la vulneración grave y reiterada de este deber de cuidado supone abandono familiar y genera sanciones civiles de naturaleza patrimonial”, detalló.

 Particularmente sobre el trato cruel, inhumano o degradante de un hijo hacia un padre, Canales compartió que “éste vulnera tanto el deber de respeto como el deber de cuidado en su dimensión personal. El trato cruel, de obra o de palabra, puede generar daños físicos, psicológicos y afectivos, conllevando graves alternaciones en la convivencia filial y en la dignidad misma de la persona del padre/madre afectado y, en casos extremos, puede afectar su vida, integridad física, psíquica o salud, que configurarían un delito, y sanciones penales”.

Por último, el Defensor Mayor Eugenio Canales, aclaró que “las personas mayores tienen exactamente los mismos derechos que los demás, pero son un grupo muy vulnerable. Es muy importante prestarles atención que requieren, y en especial a las personas que viven solas, y tienen alguna enfermedad o discapacidad.”.