Aunque la especialidad de Defensa Penitenciara es una realidad en la Región de Aysén y en el resto del país desde hace algunos años, de la mano de un primer esfuerzo de la Defensoría Penal Pública; desde el 01 de julio Aysén forma parte de la puesta en marcha de un nuevo Modelo Universal de Defensa Penitenciaria que buscará rescatar la experiencia actual, innovando en procesos internos y sumando más recurso humano-profesional para lograr dar cobertura a los requerimientos de personas privadas de libertad, con un enfoque que – además -buscará el respeto de los derechos humanos de las y los condenados.

De esta manera, los principales cambios son la universalidad de la atención, el monitoreo y cautela de los derechos humanos, con énfasis en violencia institucional, y el acompañamiento permanente – con miras a la reinserción social- durante todo el cumplimiento de la pena.

Jorge Moraga Torres, Defensor Regional de Aysén, explicó que la implementación de este modelo permitirá atender a una mayor cantidad de personas privadas de libertad en los diversos requerimientos relativos a sus sanciones, derechos al interior de las unidades penales y situaciones que afecten sus Derechos Humanos en general.

“Recordemos – señaló Moraga Torres – que la sanción de una persona por cometer un delito es la privación de libertad, pero en ningún caso la pérdida de su dignidad y de su calidad de Ser Humano, mucho menos el castigo a sus familias. Por el contrario, su rehabilitación y reinserción social es lo que debiera preocuparnos, como ocurre en cualquier sociedad con un grado de desarrollo”, comentó.

En este sentido, el nuevo modelo implica la disposición de un acompañamiento en el proceso de reinserción social de la persona condenada. Esto significa en la práctica que la triada directiva de las Defensorías Regionales, en este caso de Aysén, y que está compuesta por el Defensor Regional, el Director Administrativo y el Jefe de Estudios, tendrán la misión de gestionar redes que permitan ampliar el acceso a iniciativas de reinserción social, para aquellos internos o internas que lo deseen. Lo anterior con la coordinación y compromiso de Gendarmería de Chile.

GESTIÓN REGIONAL
El Defensor Regional explicó que la implementación de este modelo en Aysén implicará que a la dupla ya constituida por el defensor penitenciario, Elvis Camerati Esparza, la trabajadora social Pamela Mansilla Borquez y la asistente Javiera Aburto; se sumará una segunda dupla compuesta por el defensor penitenciario, Luciano González Gronemann, y la trabajadora social Pía Gálvez Pérez.

Ambos equipos obedecerán en su sistema de atención, al Coordinador Penitenciario de la Región de Aysén, Cristian Cajas Silva, Jefe de Estudios que además monitoreará los casos en atención. Su cobertura será regional, es decir, que atenderá requerimientos de todas las unidades penales de Aysén.

Para lograr un trabajo efectivo, los equipos penitenciarios regionales han sostenido reuniones de capacitación y coordinación tanto con el Jefe del Departamento de Estudios y Proyectos (DEP) de la Defensoría Penal Pública, Pablo Aranda, y su equipo; como con los directivos de la Defensoría Regional de Aysén.

De esta manera se definió que en una primera instancia ambos equipos penitenciarios trabajarán de forma coordinada, pero independiente.

El nuevo equipo penitenciario se hará cargo de los nuevos ingresos de requerimientos de las personas privadas de libertad, bajo la estructura del nuevo modelo de atención universal. En tanto, el equipo que ya estaba en funciones, irá cerrando sus ingresos anteriores y organizará su trabajo para migrar definitivamente al nuevo modelo, asumiendo de forma preferente un tema la participación de la Defensoría Regional de Aysén en las sesiones de los tribunales de conducta de establecimientos penales de la región.

En cuanto a la labor de la triada directiva de esta Defensoría, se coordinará con apoyo de los y las profesionales del equipo regional, en coordinación con la Dirección Regional de Gendarmería.
Jorge Moraga recalcó que se trata de un modelo que se implementa en su etapa piloto, por lo que si bien hay espacios para ajustes, se enfrenta con entusiasmo y en la confianza de que las duplas penitenciarias y su coordinador, realizarán un trabajo efectivo.