Planificación, trabajo con los establecimientos educacionales y transformación de las prácticas habituales, son parte de las conclusiones que adelanta el proyecto de seguimiento del cambio climático en la cuenca del río Baker (RECCA), iniciativa del Laboratorio Eco Climático del Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP).

“Dos de las grandes conclusiones a las que hemos llegado son generar un trabajo con las escuelas de forma sistemática, que el tema del cambio climático permee la malla curricular y que los profesores se capaciten y la comunidad escolar se interiorice cada vez más acerca de esta materia, sus impactos, problemas y posibles medidas de adaptación”, precisó Emilia Astorga, antropóloga del del proyecto y quien levantó las entrevistas en terreno en Río Tranquilo, Guadal, Tortel, Cochrane y Murta.

Y lo segundo es la planificación, que se relaciona con otros temas, “como es la sensación de falta de planificación en el territorio dentro de un contexto de cambio climático, lo que se torna complejo, como el agua potable rural, por eso hay que pensar en el escenario global en cada medida que se adopta”, añadió la investigadora.

Como tema de preocupación en las comunidades se encuentra muy presente “las incesantes parcelaciones de amplios paños de terrenos y que las comunidades notan se ejecutan con absoluta falta de planificación y capacidad para proyectar el futuro de la zona del Baker”.

Otro de los temas que surge desde el territorio es la transformación de las prácticas habituales, “dentro de este contexto complejo, hay que pensar en nuevas formas de relacionarnos con nuestros recursos naturales y enfrentar los procesos de crecimiento y desarrollo locales”.

En estos meses de intenso trabajo, Emilia Astorga, valoró la colaboración de las comunidades y la apertura al trabajo. “En este proyecto no hay concepciones prestablecidas y rescatamos el sentir desde la misma comunidad, sus testimonios y desde a experiencia de las personas lo que sienten en relación al cambio climático”, apuntó.

Coincidió con ella Luis Alberto Gómez, coordinador del proyecto RECCA, quien advirtió que se trata de “un trabajo intenso, porque son muchas áreas que estamos estudiando en relación al cambio climático. Lo que nos interesa es poder mejorar la adaptabilidad de la población y para eso es fundamental conocer la percepción y que ellos lo puedan relacionar con el cambio climático”.

Ante ello, el proyecto RECCA realizó cuatro talleres de conversación con las comunidades, “de tal manera que la población pueda manejar el lenguaje adecuado para entender los fenómenos que se pueden asociar a este tipo de eventos, cómo se perciben y cómo evolucionan con el tiempo”.

Se han ocupado modelos y estaciones meteorológicas del territorio que muestran lo que percibe la población desde los datos y hechos objetivos, “una disminución de las precipitaciones y aumento de las precipitaciones extremas, aumento de la temperatura, son rasgos que describe la población y se encuentran reflejadas en la información más dura que proviene de las estaciones meteorológicas que se encuentran en la zona”.

Y esta información también se asocia con modelos meteorológicos que advierten sequía, dificultades de acceso al agua y aumento de precipitaciones extremas.

La ciencia tiene como uno de sus objetivos vislumbrar escenarios futuros y alertar sobre consecuencias que podrían generarse, es lo que ocurre con el cambio climático, del cual se viene hablando hace varias décadas, “y en ese sentido tomar decisiones tempranas”.

También el geofísico y meteorólogo, Piero Mardones, es parte del equipo y quien se encuentra desarrollando modelos predictivos y gráficos de tiempo para demostrar a través de datos que las percepciones de los habitantes del territorio, tienen su correlato en los datos. “Recopilar la información técnica disponible en el territorio para evaluar el cambio climático, con estaciones con registros los más antiguos posibles. En la cuenca del Baker está la de Cochrane y Chile Chico y se evalúan las tendencias en variables como la temperatura, precipitación y allí nos damos cuenta que hay una tendencia clara de calentamiento en la zona, más o menos de 0,2 grados Celsius”, precisó el profesional.