Para que un hospital funcione, no sólo se necesita personal clínico, sino también cientos de funcionarios cuyas tareas son clave para entregar salud de calidad. Tal es el caso de la lavandería del Hospital Regional Coyhaique que hace un par de semanas comenzó la puesta en marcha de sus nuevas instalaciones.

Una plancha industrial, 4 secadoras y 4 lavadoras de 50 kilos cada una, son parte del nuevo equipamiento, que permitirá optimizar los procesos de lavado, entregando, además, un espacio remodelado, más luminoso y digno para los 13 funcionarios que allí se desempeñan, quienes trabajan en turnos rotativos que permiten que la lavandería funcione 24/7.

“Para nosotros es un orgullo contar con esta lavandería refaccionada. Es un proyecto de más de $300 millones, que contó con aporte del Ministerio de Salud y de nuestro establecimiento para su remodelación. Este es un servicio que se ocupa del lavado de la ropa clínica, tan necesaria para la habilitación de las camas y de los procedimientos. Aquí se lava todo el material que da soporte a la actividad hospitalaria”, sostuvo el director del Hospital Regional Coyhaique, Jaime López.

El director del HRC agregó que en esta iniciativa fue clave la participación del equipo de Mantención y Lavandería del establecimiento. “Ellos tuvieron la voluntad y compromiso de haber hecho funcionar la lavandería en condiciones precarias, y hoy con equipamiento del siglo XXI, podemos enfrentar un largo período con este Servicio funcionando correctamente”, indicó López.

Por su parte, del Director del Servicio de Salud Aysén, Gabriel Burgos, señaló que “este equipamiento e infraestructura tiene a nuestros funcionarios muy contentos, además estas nuevas instalaciones nos dan la certeza de que estamos haciendo un proceso seguro. Hay una gran inversión que involucra tener mejores estándares y un mejor servicio tanto para sus funcionarios como nuestros pacientes”.

En tanto, Mauricio Altamirano, encargado de Infraestructuras del HRC quien lideró el proceso de reposición de la lavandería, destacó que hubo un cambio de flujo en cómo se recepciona la ropa clínica del establecimiento.

“Ahora el equipo de lavandería retira la ropa en los servicios clínicos. Aquí se selecciona la ropa, se va al sistema de lavado, se inyecta automáticamente el detergente a la lavadora, y ésta tiene un proceso de cortina sanitaria, donde corta el área sucia del área limpia”, explicó el encargado de Infraestructura del HRC.