Estaba retirado desde fines del 2018. También cumplió funciones de fiscalización en Arica, Iquique, Santiago, Los Andes, Osorno y Punta Arenas, entre otros lugares.
Coyhaique.-  Yulio llegó a Coyhaique en el 2013 para convertirse en el primer can detector de drogas y otras sustancias ilícitas en ser asignado a la Aduana Regional de Coyhaique. Desde entonces se convirtió en uno de los ejemplares más efectivos de la macro zona sur y hasta hoy es recordado con cariño por los funcionarios y los usuarios que tuvieron la oportunidad de compartir con él cuando cumplía con su rol de protección de las fronteras.
El 31 de diciembre del 2018 pasó a retiro y fue adoptado por la funcionaria aduanera coyhaiquina y rescatista de animales Adriana Martínez, con cuya familia vivió plenamente desde entonces y con todos los cuidados que merecía.
“Adoptar a Yulio fue algo muy especial, cuando lo vi por primera vez llegar a la Aduana lo quise de inmediato e inmediatamente señale que cuando jubilara me lo entregaran y así fue. En mi hogar tuvo amor, cuidados y atención médica hasta el fin. Lo extrañaré mucho pero me queda la conformidad que fue feliz”, lo recuerda Adriana a sólo días del fallecimiento de su querido can, que descansará en paz en el Cementerio de Mascotas Lulú de Coyhaique, donde será recordado con su foto y una hermosa lápida.
Yulio, de raza labrador-siberiano, fue entrenado en el centro de formación de la Aduana de Arica, desde donde fue enviado a la Patagonia para servir durante 5 años y medio. Desde Coyhaique le correspondió apoyar en controles y pasos fronterizos de todo Chile, como Chungará, Visviri, Chacalluta, El Loa y Quillagüa, Los Libertadores, Cardenal Samoré; y Monte Aymond, además de Coyhaique Alto, Chile Chico; Huemules y el Aeropuerto Balmaceda.
Como miembro clave de los equipos de fiscalizadores de la Aduana Regional de Coyhaique, el can junto a su guía fue protagonista de importantes procedimientos en la Región de Aysén y en otras zonas, detectando drogas en formato líquido dentro de botellas de whisky, en personas fajadas, en ovoides y en envases de mayonesa y mostaza, entre otros.
Yulio también participó en actividades de prevención del uso y consumo de drogas en distintos colegios y en plazas ciudadanas, ganándose especialmente el cariño de los niños que disfrutaron de sus habilidades, trucos y amistoso carácter.