Conocido por sus pares por su labor como productor cerecero, Humberto Fica, decidió implementar cortinas cortaviento artificiales para proteger sus cultivos de cerezas, y de ese modo aumentar su productividad y la calidad de las frutas frescas que entrega para la exportación.

Esta tecnología permite evitar algunos de los efectos perjudiciales del viento a los tallos, flores, hojas y frutos, incrementando la efectividad del riego, al disminuir considerablemente la pérdida de agua por evaporación y protegiendo el vuelo de las abejas, lo que mejora la polinización.

Agricultor campesino, atendido por INDAP, Fica destaca la importancia de la inversión en el campo: “las cortinas protegen los huertos y los frutales para una mayor producción, eso es lo principal, lo otro es que permiten un mayor desarrollo de los árboles, los que no están protegidos no se desarrollan, no producen. Es lo mismo que si uno no les echara fertilizante, si uno no los cuida no va a tener producción. Hoy día es muy importante controlar el viento para que puedan desarrollar estos árboles”.

Para Jorge Huichalaf, encargado frutícola de INDAP, la importancia del acceso de las familias campesinas a tecnologías como esta permite mejorar la productividad en pequeños huertos y gracias al Programa de Desarrollo de Inversiones de INDAP, se pudo financiar el 41% del proyecto, para la implementación y servirá de ejemplo para toda la comunidad: “la fruticultura en la zona austral se ve expuesta sobremanera a las condiciones agroclimáticas de su entorno, en donde el viento cumple un rol determinante en la calidad y productividad en los huertos establecidos”.

En el predio del señor Fica se instalaron 2400 metros cuadrados  de cortinas cortaviento artificiales de cuatro metros de altura de malla monofilamento, con postes de madera nativa y tensores de alambre acerado, protegiendo la inversión realizada dentro del huerto, lo que debe reflejarse de forma inmediata en los resultados económicos de la temporada.

El funcionario de INDAP destacó los materiales elegidos para este proyecto, “el uso del monofilamento en la construcción de estas cortinas cortaviento, que posee mayor resistencia mecánica a la acción del viento, comparada a las tradicionales mallas Raschel, permite alargar la vida útil de la inversión. En la región hay reportes de durabilidad superiores a ocho años en el uso de este material, como es el caso de Chile Chico” – afirmó Huichalaf.