Marzo está a la vuelta de la esquina; comenzamos a despedir las vacaciones mientras que muchos niños se preparan para ir por primera vez al jardín infantil o al colegio. Se trata de un hito socialmente muy importante, que exige a los niños y niñas incorporarse repentinamente a una cultura distinta a la vivida por años, lo que representa importantes desafíos.

Es en este sentido que Lorena Navarro, coordinadora del departamento de Educación de Fundación Integra en Aysén señaló que “estos periodos de transición conllevan cambios para los(as) niños y para los padres. De pronto los papás son los que están más ansiosos respecto de los cambios y frente a eso es importante que ellos tengan la tranquilidad y calma, que no transmitan la ansiedad a sus hijos, sino más bien lo contrario que les comenten que va a ser una experiencia nueva en la que van a encontrar nuevos amigos y tías”.

La vuelta a clases no es para nada sencilla, y si no nos organizamos puede convertirse en un caos. Es fundamental que la familia entera se vaya preparando, no solo con la compra de útiles e ideas para los almuerzos, sino también mentalmente.

Lorena Navarro explica que “es importante familiarizar a los niños a los nuevos espacios en los que estará. Visitar el jardín infantil y/o el colegio, recorrer por afuera las dependencias a las que asistirán explicándoles que en estos lugares vivirán nuevas experiencias en la que aprenderán otras cosas, a que compartirán con niños de su misma edad, con nuevas tías, entre otras. Esta es parte de la clave para que estos procesos de transición de los niños sea mas llevadero y significativo para ellos”.

Se acaba febrero y con ello, el retorno a las actividades permanentes se hace inminente, entre ellas, las clases para niños y adolescentes, lo que puede traer algunas complicaciones en el proceso de adaptación a la rutina anual.

Se acaba febrero y con ello, el retorno a las actividades permanentes se hace inminente lo que puede traer algunas complicaciones en el proceso de adaptación a la rutina anual.

Para la nutricionista de Fundación Integra de Aysén, Viviana Vera es importante “regular todos los periodos y horarios desde antes, ya que los niños deben descansar entre 10 a 12 horas diarias y si el niño aún no está acostumbrado o no sabe que va a ingresar a actividades obviamente tendrá una reducción de su sueño y eso va a afectar considerablemente en las actividades que se realicen”. A la vez destacó que “los padres no tienen que ponerse ansiosos en el sentido de que el niño no quiera tomar su desayuno durante la primera semana ya que es un periodo de adaptación y/o acondicionamiento y al poco tiempo se irá adecuando a la realidad”.

Este proceso impacta a todo el entorno del niño o niña, por lo que la familia es un participante activo y esencial de esta transición. Es por ello que Integra, con 27 años de experiencia entregando educación parvularia de calidad en más de 1.200 jardines y salas cuna en todo Chile, comparte algunas recomendaciones para que la familia pueda apoyar la transición desde el jardín infantil a la escuela o desde el hogar al jardín infantil.

¿Cómo podemos acompañar a nuestros hijos e hijas en esta transición?

  • Evite traspasarle sus miedos y aprensiones. Si se muestra seguro y tranquilo, será más fácil para ellos/as.
  • Lleve a su hijo a conocer el jardín o colegio. Es una buena manera de acercarlo a esta nueva etapa: muéstrele su sala, el baño y los juegos para que se sienta más seguro.
  • Hable con el niño o niña sobre las nuevas experiencias que vivirá, con una mirada positiva al cambio, explíquele que tendrá nuevos amigos y aprenderá cosas nuevas.
  • Cuando el niño o niña lo requiera, es posible sugerir al apoderado que lo acompañe durante un momento de la jornada. El tiempo de permanencia del adulto se podrá disminuir gradualmente, a medida que el niño o niña se sienta más seguro y confiado.
  • Una vez que el niño o niña comienza a ir, recomendamos que la asistencia sea lo más continua posible.
  • Los hábitos y horarios de alimentación y sueño se modifican con la entrada al colegio o al jardín infantil. Es importante adecuarlos con anterioridad para evitar un cambio drástico en las rutinas diarias.
  • No le mienta, ni salga a escondidas de la sala. Explíquele que se irá, pero que volverá a buscarlo más tarde.
  • Al igual que un adulto, un niño se puede poner nervioso ante los cambios. Por eso, respete sus sentimientos y la forma de expresarlos. Es importante contenerlos, sin reprochar el llanto, “pataletas” u otras reacciones. Ayúdele a recuperar la calma por medio del cariño y la comprensión.
  • Generar instancias de intercambio de información acerca de procesos importantes para los niños y niñas con el equipo del jardín, tales como modificaciones en la alimentación, inicio o progresos asociados al control de esfínter, evolución de enfermedades o tratamientos médicos, etc.