Esta actividad forma parte del programa MST, Manejo Sustentable de la Tierra, programa que busca mejorar las prácticas de manejo de los recursos naturales, a través de educación, capacitación y asesoría.

El miércoles 21 de febrero el equipo de proyecto Manejo Sustentable de la Tierra (MST), ejecutó una de sus primeras actividades con niños de las localidades de Villa Ortega, Ñirehuao y Arroyo El Gato, para llevarlos a conocer la flora y fauna de la reserva nacional Trapananda.

Ubicada en el sector El Richard y retirada del circuito común de áreas protegidas de la región, profesionales del MST recorrieron los senderos de las lagunas Escondida y Rivera junto a los niños del sector, donde conocieron más sobre la reserva y su entorno natural

Zenaida Vázquez Pérez, y su hijo Matías Mella, viven en Ñirehuao, y cuentan que no conocían esta reserva. “Lo encontramos genial. Lo que más le llamó la atención es que le recalcaron mucho de que no boten basura. Por el hecho de que sean chicos, comen un dulce y al suelo. Entonces el hecho de que anden recogiendo la basura y conociendo también” cuenta Zenaida, quien agregó que ojalá se repitiera. “Para nosotros es novedad, porque nosotros vivimos cerca de acá pero nunca nos tomamos el tiempo de traer a los niños a que conozcan” dijo.

Rosalía Levincán también venía de Ñirehuao junto a su hijo Alfonso, quienes encontraron “muy entretenida esa camina y el paisaje”, ya que dice que su hijo “es muy de casa, no sale mucho”.

Isabel Huichalao de Villa Ortega, lo encontró “genial, fue una experiencia bonita. Uno que es del campo de estos sectores no sabía muchas cosas que ahora pude responder.”

Como encargado regional de la Unidad de Cambio Climático y Servicios Ambientales de CONAF, José Luis Pérez Vargas, reconoció que esta actividad “tiene como objetivo que la gente del territorio conozca su patrimonio y la reserva nacional Trapananda, que conozcan sus recursos naturales, los valoren, y los cuiden. Los niños/as traspasan a sus padres su mirada y preocupación por la naturaleza y a quienes viven de ellas”.

Cabe destacar que el programa MST se desarrolla en el marco de la Estrategia Nacional de Cambio Climático y Recursos Vegetacionales (ENCCRV), ejecutado por la Corporación Nacional Forestal (CONAF) en conjunto con INDAP, SAG, INFOR, INIA, y el Ministerio de Medio Ambiente gracias al apoyo técnico y financiero del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, siglas en inglés) y con el soporte técnico del Banco Mundial.

Daniel Solís fue uno de los niños que llegó a la reserva desde Villa Ortega, y dice que nunca había venido a la reserva y que, en esta oportunidad, le gustó la actividad porque “aprendimos sobre la flora y fauna, y lugares hermosos”

Quien durante todo el recorrido acompañó al grupo y asesoró en la identificación de la flora del lugar, fue Fernán Silva, ingeniero agrónomo, analista de recursos naturales del Servicio Agrícola y Ganadero SAG, quien valoró la iniciativa porque fundamentalmente, “despierta en los niños el amor por la naturaleza, que es muy importante hacerlo lo antes posible, para que aprendan a respetar y a querer el entorno en el que crecen, y de esa forma cuando sean grande ayuden a proteger el medio ambiente. Sobre todo, ahora para enfrentar el cambio climático, que hace que todos estos lugares estén más vulnerables y hace que nos esforcemos por cuidarlos más” reflexionó.

Desde la misma reserva nacional Trapananda, Héctor Henríquez, que hace cinco años es el guardaparque de este lugar, destaca las visitas de niños, las que dice, han aumentado en los últimos años. “Hasta hace un tiempo esto no se conocía, y estos últimos años hemos tenido mucho auge con los colegios de Villa Ortega, Ñirehuao, Arroyo El Gato. Me parece muy bueno” dijo.

Finalmente, Marcela Piñones, encargada de asuntos sociales e indígenas en el proyecto MST, reforzó la base de esta actividad, señalando, que “está comprobado que la conducta ambiental se tiene que ir desarrollando desde la infancia, y por eso nosotros tratamos de crear conciencia y empezar este trabajo para que a la larga sean adulto consientes con el cuidado del medio ambiente. Eso no quiere decir que no vamos a trabajar con adultos, pero necesitamos desde pequeños instalar este cambio de conducta para que sean agentes multiplicadores y puedan contarles a sus padres y de esa forma podamos sensibilizar a los adultos”.